dissabte, 6 de març de 2010

- cigarrets i nicotina / cigarrillos y nicotina -

© Trícia Barrachina
Este cigarret que encenc
i m'ompli
d'un fum tòxic
arriba a matar-me de plaer
rere un piano de notes finíssimes
i secretes aromes
d'amor i melassa.
El gaudi d'una petita mort.
Cèl·lules de nicotina
que davallen per l'ànima.
La maten,
a miques,
dolçament i paulatina.
Com aquell bes
a la porta d'aquella habitació
d'hotel callat.
Aquella cambra
que amaga
                 – encara –
uns gemecs,
uns dubtes
                 – temors infinits –.
El xiuxiueig d'unes mans
àvides,
feroces.
Camins impensables
que mai gosàrem dibuixar.
Dreceres
per recórrer amb
ulls cecs,
peus nus.
I el carmí dels
llavis
que desapareix,
de tantes dents.
I fume.
Només fume.

Este cigarrillo que enciendo 
y me llena 
de un humo tóxico 
llega a matarme de placer 
tras un piano de notas finísimas 
y secretos aromas 
de amor y melaza. 
El goce de una pequeña muerte. 
Células de nicotina 
que bajan por el alma. 
La matan, 
a añicos,
dulce y paulatinamente
Como aquel beso 
en la puerta de aquella habitación 
de hotel callado. 
Aquel cuarto que esconde 
                                         – todavía –
unos gemidos, 
unas dudas
                 – temores infinitos –.
El susurro de unas manos 
ávidas,
feroces. 
Caminos impensables 
que nunca osamos dibujar. 
Atajos por recorrer 
con ojos ciegos, 
pies desnudos. 
Y el carmín de los 
labios 
que desaparece,
de tantos dientes. 
Y fumo.
Sólo fumo.

5 comentaris:

Alfonso ha dit...

smoke me and then blow my ashes away...

http://www.youtube.com/watch?v=htmIjfNuZqs

trícia barrachina ha dit...

ashes to ashes...

Jin ha dit...

y dices 'sólo fumo'? me parece que el cigarrillo éste lo has cargado con otros universos, impalpables, intangibles (la palabra de moda), mortíferos y tan seductores...
no sé si volver al tabaco... :)

trícia barrachina ha dit...

Es el tabaco el que vuelve a ti, Jin... Y tú sólo decides si dejarle pasar o no.
Ays, el veneno...

Hydra ha dit...

Osaría dibujar el beso en la puerta de aquella habitación a cambio del sabor del cigarro que fumaron aquellos labios.

Tan sólo he fumado los cigarros de otros, pero me quedé igualmente enganchada a ese placer.
Venenoso.

Saludos, Tricia.